El Activista Comunitario… Por Jacqueline Güílamo

Por Jacqueline Güílamo

En el 1989 formamos parte del Centro de Planificación y Acción Ecuménica (CEPAE), una organización comunitaria sin fines de lucro, que se dedicaba a la búsqueda de soluciones a grupos campesinos, la mujer, salud, religión, cultura y desarrollo barrial. Para mí, fue mi mejor escuela, donde se realizaban talleres de formación social, “Animación Sociocultural”. Teníamos que aprender de todas las problemáticas sociales que existía en el país, aunque se tenía claro demográficamente dónde se debía hacer el trabajo.

En esta organización, que todavía existe, nos dio formación estratégica para ser activista comunitario, trabajo que podía ayudar al desarrollo de nuestras comunidades y que, además, nos volvía más sensibles ante las problemáticas que vivíamos en nuestros lugares de trabajo.

Esta experiencia, y sumando que desde temprana edad iniciamos el quehacer comunitario y cultural, en nuestros barrios, donde se fomentaba el trabajo para detectar los problemas que allí existían y encararlos de diferentes maneras, algunas de ellas, a través de manifestaciones, de la cultura y reuniones con grupos en busca del mismo objetivo, buscar soluciones a los problemas.

Pero sería bueno definir lo que es “Activista Comunitario”, según el Instituto de Formación Permanente (INSFOP) quienes entienden “que es un proceso de influir en la gente mediante las ideas. Fomenta la iniciativa, creatividad, y la coordinación del trabajo que se realiza en la comunidad. El activismo se refiere más a asociaciones y personas que se unen para abogar y defender una causa elegida que afecta a la comunidad.

El activista comunitario es un animador social con conocimiento y técnicas que usa como herramientas para visualizar los problemas que aquejan a su comunidad. Inicia acciones dirigidas y concientiza a la gente, para exigir los derechos que a esta les corresponde; además ayuda a los miembros de la comunidad a descubrir necesidades generales y buscar soluciones.

También, debe tener estas cualidades: honradez, puntualidad, imparcialidad, participativo. Tener habilidades para observar y diagnosticar las situaciones, determinando cuáles responden a los intereses de la mayoría, conservar siempre una actitud adecuada, ser visionario a largo y corto plazo, no se desanime ante las dificultades, busca vencer los obstáculos y defiende con determinación sus convicciones.

¿El activista comunitario puede ser asalariado? Una de las grandes equivocaciones que tienen algunas personas, al parecer con poco conocimiento en la materia, sobre si este debe o no ganar una salario. Hay que aclarar que esta es una profesión que se aprende en las universidades, en las organizaciones comunitarias a través de

talleres, conferencias, charlas, etc.; aprender sobre esta hermosa profesión, que muchos asumen como una devoción de servicio y cuando hablamos de servicio sin remuneración, entonces se les llama a la personas filántropos o voluntarios no remunerados.

Cuando los trabajos comunitarios son remunerados es porque se trabaja en organizaciones comunitarias de servicio social y este se requiere a través de un currículo que la posición exige para hacer este trabajo. Podemos citar algunas de ellas: en asuntos de violencias domésticas, prevención de enfermedades infectocontagiosas, orientación y servicios a los inmigrantes, orientación a grupos de jóvenes, defensor de los derechos humanos y derechos civiles, de viviendas, busca soluciones a problemáticas para que la comunidad tenga vida plena, hace que los recursos lleguen a la comunidad para dar respuestas a estas problemáticas, entre otras.

El activista comunitario filántropo es quien crea su propia institución caritativa, no necesita ser remunerado ya que cuenta con sus recursos económicos para su sustento personal, o está retirado y tiene todo el tiempo y los medios para abrazar una causa sobre la cual entienden deben aportar para ayudar a buscar soluciones, para el bienestar de la comunidad. Estos tienen sus problemas económicos resueltos.

Si hablamos de los voluntarios, que tienen un trabajo no asociado al activismo comunitario, dedican unas cuantas horas de su tiempo para servir en una causa que en su mayoría son aquellas que en su momento se sintieron afectados o amenazados y entienden que la mejor manera de poder ayudar a otros es orientando e involucrándose en esa problemática que afecta la comunidad. Esto lo podemos ver en mujeres abusadas o violadas, en madres que han perdido un hijo producto de ataques de pandillas o drogas, (y también tienen sus problemas económicos resueltos).

En nuestra comunidad tenemos organizaciones comunitarias dirigidas por activistas o líderes comunitarios asalariados y les llamamos comunitarios, también lo podemos ver en personas que trabajan con los políticos, quienes tienen que dar servicios a la comunidad y estos son asalariados, pero estos activistas dan más tiempo de lo que requiere su posición, por el compromiso que tienen con la comunidad, además es una pasión.

Estas organizaciones pagan al activista comunitario por su dedicación a tiempo completo, si no cobra cómo paga su renta, sus alimentos, cómo sostiene y le da

calidad de vida a su familia, cómo puedes hacer donaciones, cómo puedes apoyar las organizaciones que no cuentan con recursos para sus actividades. El activismo comunitario requiere de recursos económicos y de tiempo, pero en muchas ocasiones se convierten en voluntarios para ofrecer sus servicios y conocimientos a otras organizaciones sin ser remunerados, solo por su acercamiento activo a la comunidad, en ocasiones, son solicitados para apoyar en campañas políticas, para elegir la persona idónea que les ayudará a resolver los problemas de la comunidad, siempre y cuando este o esta no se alcen con el puesto.

Mientras más activistas tiene nuestra comunidad, más podemos ayudar a nuestra gente, debemos participar en la búsqueda de soluciones y empoderar a nuestra comunidad para fortalecerla y crecer juntos y juntas. Aprendamos de aquellos que tienen más conocimiento, esto nos ayudara a tener respuestas verdaderas que correspondan a la realidad de lo que somos como seres humanos.

Debemos asumir esta acción de servir como si fuéramos médicos que curan las heridas más profundas, como si fuéramos abogados para defender con fuerza nuestros derechos, como si fuéramos ingenieros para construir una mejor comunidad y como hijos de Dios para servir con amor y lealtad a los necesitados.

Servir es un don que todos poseemos, solo tienes que hacer de esto parte de tu vida. “El propósito de la vida humana es servir y mostrar compasión y voluntad de ayudar a los demás”. Albert Schweitzer.

“El hombre no puede cumplir su destino en la sociedad si no convierte sus ideas y sus deseos en hechos, porque solo los hechos tienen verdadero valor en la vida social”. Juan Bosch.

Jacqueline Güílamo

Activista Comunitaria y Gestora Cultural

New York 2017

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