Dennis Tito: Diez años de unas vacaciones fuera de este mundo, viajo al espacio como turista.

Dennis Tito es un pionero envidiado pero no seguido por muchos porque su hazaña fue compleja, costosa y todavía difícil de repetir.Diez años atrás el multimillonario estadounidense se convirtió en la primera persona en hacer un viaje al espacio como turista.

Se estima que por los ocho días que pasó orbitando el planeta, Tito pagó unos US$ 20 millones para convencer a la agencia espacial rusa para que le llevara en una de sus naves.

La estadounidense NASA -para la que había trabajado Tito como ingeniero aeronáutico antes de formar su empresa- se había negado alegando que no tenía el entrenamiento apropiado de astronauta.

Pero pasada una década el turismo espacial dista mucho de ser un fenómeno de masas: sólo seis personas han seguido el ejemplo de Tito .

Sin embargo, hay quienes quisieran masificar la experiencia.
Boletos a millón

Uno de ellos es el multimillonario británico Richard Branson, quien ha creado una empresa dentro de su grupo Virgen con ese objetivo: Virgen Galactic, con la espera estar vendiendo boletos para el espacio dentro de dos años.

Y una empresa ruso incluso ha anunciado planes para construir un hotel orbital.

«Yo espero que decenas de miles de personas puedan experimentar lo que yo por 5% del costo», dijo Tito a la BBC y aventuró un plazo de 10 o 20 años para que eso ocurra.
transbordador de Virgin Galactic

Virgin Galactic espera poder estar llevando turistas al espacio en la nave SpaceShip 2 en 2012

Usando las matemáticas de Tito, el pasaje al espacio exterior costaría “tan poco como un millón de dólares en dinero de hoy”.

Cierto que con la devaluación y la inflación un millón de dólares de hoy no tendrá el mismo poder de compra en diez años, pero con seguridad todavía seguirá siendo una suma respetable que mantendrá a la distancia los sueños espaciales de muchos.

Tito aseguró que si para ir en el viaje hubiera gastado todo. Habría podido vivir de la seguridad social el resto de su vida y “todavía ser feliz porque había logrado lo que quería lograr”.

En el décimo aniversario de sus «vacaciones fuera de este mundo», Tito compartío sus recuerdos con la BBC.
Preparativos

«No tenía miedo en lo absoluto. Estaba muy excitado, al igual que mis compañeros de tripulación. Íbamos a salir al espacio y no pensábamos en nada más que en el éxito de la misión. Así que no hubo aprehensión. Era simplemente un sentimiento muy bueno de euforia de que al final ese día había llegado».

«No era un trasbordador, era una cápsula espacial. Estábamos literalmente codo a codo».
Acelerando

«Fue un poco sorprendente cuando el despegue ocurrió. Pensaba que sería mucho más riguroso. Casi no podías sentirlo y no podías oírlo. Cuando yo vi lanzamientos desde fuera, había mucho ruido. Pero dentro de la cápsula espacia no escuchamos nada».

«A medida que despegábamos y el combustible empezó a quemarse, el vehículo iba acelerando y se mantuvo acelerando y entonces empezabas a sentir el gradual incremento de las fuerzas G (de gravedad)».

«Ocho minutos y 50 segundos después experimentas el último de los tres G y entonces la gravedad cero, cuando el motor se apaga. Ese es el momento más espectacular de todo el viaje».
Euforia

«Con el apagado te quedas sin peso. Hay lápices que están atados con cordeles a la cabina, y al entrar en órbita esos lápices empiezan a flotar».

«La cosa más decepcionante para mi después de ocho días en el espacio fue que tenía que regresar a la Tierra. Me habría quedado felizmente allá arriba por meses»

Dennis Tito

«Y entonces, viendo a mi derecha, por la ventana, podía ver la negritud del espacio. Podía ver la Tierra, y la curvatura de la Tierra, y la vista de la Tierra desde el espacio era simplemente espectacular».

«Nunca podré duplicar el sentimiento eufórico que tuve en ese momento. Para mi fue un logro de 40 años. Frecuentemente alcanzar un gran objetivo en la vida ocurre lentamente, pero este fue en un instante. Fue en ese preciso momento».
Decepcion

«Creo que tuvimos una vista mucho major de la Tierra desde la Estación Espacial Internacional. El hueco por el que veríamos a la Tierra estaba en el piso, así que siempre estaba viéndola. También teníamos orificios que daban hacia fuera por los lados y podíamos ver los bordes de la Tierra.

«Yo pasaba la mayor parte de los 45 minutos, que es la mitad de una órbita, o bien filmando la vista, o simplemente sentado por 45 minutos. Mirando. Escuchando ópera y simplemente disfrutando la experiencia».

«Esas imágenes están vívidas en mi mente. Yo sigo disfrutándolas cada día. Se fue muy rápidamente y probablemente la cosa más decepcionante para mi después de ocho días en el espacio fue que tenía que regresar a la Tierra. Me habría quedado felizmente allá arriba por meses».