Historias de la Revolución Educativa

La alegría de Carlita vuelve el lunes. Mañana.

No tiene marido ni empleo. Vive en Los Montones, San Cristóbal.

Madre de cinco hijos, tres están en la escuela con jornada escolar extendida con desayuno, comida y merienda.

Ella misma ayuda en el comedor y también le toca comer en la escuela.

La Revolución Educativa, dice ella, significa un ingreso de más de 8 mil pesos mensuales.

A partir del lunes, con más y mejor Revolución Educativa, Carlita sólo tiene que ocuparse en conseguir y prepararle cena a sus hijos. «Yo no quisiera que esa tanda extendida me la quiten nunca, nunca».