Lo errado se ha vuelto común en muchos aspectos de la vida cotidiana dominicana; y la negación de acceso a discapacitados por falta de rampas en edificios, plazas comerciales y en avenidas es una muestra de la imposiblidad que tienen estas personas de movilizarse en la ciudad.

Este hecho ha sido denunciado en múltiples ocasiones, y en los últimos años se ha logrado cierta mejoría con la adaptación por parte de ingenieros y arquitectos a los códigos de construcción que permiten y dan facilidades a las personas con algún tipo de discapacidad motriz.

Entretanto, el arzobispo de Santigo, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, deploró ayer la discriminación que sufren las personas con algún tipo de discapacidad, por lo que considera que se debe erradicar esa práctica. Recientemente, el director ejecutivo de la Fundación Pro-Bien, Magino Corporán, dijo que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el país hay más de un millón de personas con algún tipo de discapacidad.

Según sus palabras, la mayoría de los antes citados se encuentran localizados en las zonas sub-urbanas marginadas y en las áreas rurales. Esta cifra debe contribuir a una mayor comprensión de la situación que afecta a los discapacitados. Pero aún así, es fácil observar edificaciones que se han levantado recientemente, o que ha pasado solo poco tiempo de su rehabilitación, sin la priorización en sus entradas para personas que sufren algún tipo de discapacidad. Uno de los mayores inconvenientes que presentan los discapacitados en la actualidad es el paso por avenidas importantes debido a que estas obras viales no cuentan con aditamentos que permitan el tránsito para los afectados. Pero las avenidas no son las únicas. Mientras que el acceso para los que tienen dificultades motoras es casi nulo cuando se trata de estructuras construidas en décadas pasadas.

Por ejemplo, el edificio del Ministerio de Industria y Comercio, ubicado en la avenida 27 de Febrero de la capital, no cuenta con rampas para que su personal, o cualquier ciudadano que requiera una información, puedan ingresar a estas instalaciones.

Pero lo mismo sucede con las instalaciones de la sucursal del Banco de Reservas ubicado en la avenida Winston Churchill. Sobre esta edificación es propicio indicar que el edificio cuenta con una rampa de acceso, pero no hasta la entrada de la entidad bancaria. Otros edificios como el del Ministerio de la Juventud sí cuentan con facilidades para los discapacitados.

PIDE A NO RECHAZAR POR DISCAPACIDADES
El arzobispo de Santiago destacó el lema del Patronato Cibao de Rehabilitación Incorporado, que pide evitar la discriminación ya sea por las capacidades que se tenga o por las discapacidades que se puedan tener incluso.
“Este patronato busca integrar en las personas con discapacidades su valor, y que ellas puedan encontrar allí, a través de un servicio especializado, esas razones necesarias para seguir avanzando”, agregó. El religioso manifestó que con ese lema se invita a pensar “en que ninguna persona puede ser discriminada, por ninguna razón”.

De la Rosa y Carpio recordó que se habla muchas veces de la discriminación racial, de la discriminación sexual, pero hay también que pensar en una discriminación por las discapacidades.

“Las diversidades son necesarias, pero ¡ay! cuando hacemos de las diferencias discriminaciones, y las colocamos en aquellas personas que tienen alguna discapacidad”, dijo.