La puerta que da acceso a la vivienda de doña Flerida Encarnación Encarnación permanece cerrada desde que se supo la noticia. Sus vecinos no hablan. Solo señalan el callejón que conduce a la vivienda donde tantas veces recibió a su hijo, Freddy Encarnación, quien falleció a principios de semana al ser embestido por un vehículo cuyos ocupantes habían sido asesinados segundos antes.

En la pequeña sala merodean dos de los hijos del difunto. Su abuela decidió llevarlos para que se pasaran un día con ella, como una forma de ayudar a sobrellevar la situación a la viuda de tan solo 18 años.

El simple hecho de recordar lo sucedido e intentar pronunciar algunas palabras para pedir justicia para su vástago le llevan a descomponerse. Llora, y trata de cubrir su rostro con su mano pero no puede. Lágrimas brotan y su voz se entrecorta.

“Que se haga justicia. Él le hacía una casa a sus 7 hijos, que no tienen dónde vivir y ahora quién les mantenga”, dice cuando al fin recupera el aliento.

Su vida
Freddy Encarnación se dedicaba al acarreo. Dejó a 7 niños en la orfandad con edades de 13, 12, 10, 9, 7, 2 y un año de edad. A pesar de eso, les mantenía económicamente según cuenta su hermano, Alexander, quien trabaja en una peluquería a la que dijo no ha asistido en toda la semana por el dolor que tiene.

El pedimento de los familiares va dirigido a que las autoridades encuentren a las personas que asesinaron a los conductores del vehículo que embistió a su pariente, aunque aseguran que no han podido darle seguimiento al caso porque han estado concentrados en las honras fúnebres de Freddy.

“Que la policía encuentre a los que causaron este lío, es lo único que pedimos para que se les haga justicia”, dijo Alexander, hermano de la víctima.

De acuerdo al joven, si fuese una persona de la calle, o que estuviera delinquiendo, las cosas fueran diferentes, pero “fue a un hombre de su casa: humilde, trabajador y que dejó tantos niños huérfanos”, como lo definió su pariente.

Ante el deceso, los familiares no tenían posibilidades económicas, por lo que un amigo aportó la caja fúnebre, vecinos las sillas para la vela y entre los familiares reunieron para cubrir los costos del cementerio.

Pero el dinero ya gastado no es el problema, lo que atormenta a doña Flerida es el futuro de 7 infantes que no tienen quien les ayude económicamente, y que tendrán a una cabeza de familia con solo 18 años, apenas 5 años mayor que la niña más grande de Freddy.