En el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, justo al lado del área tradicionalmente reservada para la prensa delante de la enorme pantalla en la que se lleva la cuenta regresiva de los despegues para las misiones espaciales, se levanta una carpa para las redes sociales.

Este último despegue del Atlantis, con el que cierra el programa del transbordador espacial estadounidense, será presenciado por 150 tuiteros que fueron invitados por la NASA para participar en un tweetup, una reunión donde las personas están conectadas vía Twitter.

Son pocos participantes, si se les compara con los mas de 2.500 periodistas de todo el mundo que se han acreditado para cubrir el evento.

Pero parece ser una demostración de la creciente influencia que las llamadas redes sociales están teniendo en la manera de contar lo que pasa en el mundo.

Es la quinta vez que la NASA organiza un encuentro de este tipo, aunque por el carácter «histórico» de la ocasión, esta vez ha tenido mas difusión entre los medios, los nuevos y los tradicionales.

En «venezolano»

Los tuiteros invitados a Cabo Cañaveral fueron seleccionados entre 5.500 aspirantes, seguidores de alguna de las cuentas de Twitter de la NASA.

Al momento de la elección entre todos acumulaban más de un millón y medio de seguidores. Esa cifra ha aumentado notablemente desde que informaron que serían testigos del despegue del Atlantis.

«Mis seguidores se sienten identificados con la sensación de asombro que yo tengo cuando transmito esto»

Isabel Lara (@isalara) twitera invitada por NASA

En su mayoría provienen de EE.UU., pero también hay europeos, asiáticos, australianos. La idea es tener la mayor cantidad de idiomas difundiendo el evento.

Aunque el medio favorece la presencia de gente joven, hay gente de toda edad, incluso un hombre de California que recuerda haber visto por televisión en 1961 el viaje del primer estadounidense en salir al espacio, Alan Shepard.

Entre los tuiteros hay también una venezolana, Isabel Lara (@isalara).

Lara tiene un cierto vínculo profesional con el tema, ya que trabaja en el Museo del Aire y del Espacio del Instituto Smithsoniano en Washington.

Y aunque se postuló a título personal, una vez que en su oficina se enteraron que había sido seleccionada se convirtió en la twitera oficial del Smithsoniano para el evento.

Asombro permanente

Lara ha visto crecer su cuenta en un 66% desde que ella dio a conocer su participación en el lanzamiento del Atlantis.

«Yo no tengo conocimientos científicos avanzados. Mi experiencia es la de una persona común que está viendo esto y quiere compartirlo con la mayor cantidad de personas posible este momento», dijo Lara a BBC Mundo.

Para ella lo que diferencia la cobertura de los tuiteros de la que ofrecen los medios tradicionales es «la emoción personal» y «el asombro».

«Mis seguidores se sienten identificados con la sensación de asombro que yo tengo cuando transmito esto».

En el mundo de la exploración espacial todo es asombroso: desde el tamaño de las naves, los equipos que las ponen a punto y la dosis de valentía de astronautas que, voluntariamente, abordan esos vehículos para salir al espacio.

«Uno asume que esas cosas se han convertido en normales y no lo son. Entonces, yo siento que cuando yo tuiteo, trato de transmitir ese asombro, como diciendo: «un momentico, esta gente se va para el espacio y eso no es normal».

En la noticia

Espectadores del despegue del AtlantisSe espera que mas de un millón de personas se concentren en la llamada Costa Espacial de Florida.

Los del tweetup no tienen el mismo acceso a la noticia que el que tienen los medios tradicionales.

La NASA concibió el evento con un enfoque más educativo y mucho más informal que el estricto cronograma al que suele estar sometida la cobertura de prensa.

«Hubo una rueda de prensa sobre el futuro del programa espacial tripulados, a la que no estuvimos invitados nosotros. Mientras los medios estaban en eso, unos astronautas retirados vinieron a hablar con nosotros; vino Elmo, de Plaza Sésamo», explicó Lara.

Pero eso no implica que los twiteros se sientan relegados o desplazados, ya que Lara entiende que su presencia en la zona de lanzamiento es «un privilegio» que les permite tener una visión más pedagógica de la institución.

Como los tuiteros no buscan la noticia dura, no hay competencia con la prensa. De hecho, se han convertido en una parte de la cobertura de los medios tradicionales.

Una nota más para poner en pantalla mientras se espera que la lluvia se aleje de Cabo Cañaveral para que la mañana del viernes se produzca, como está planificado, el último despegue de la historia de un transbordador espacial.