LAS PREGUNTAS.- Quién arrancará alante en el 2012 de Danilo Medina a Hipólito Mejía, es la primera gran pregunta política del año, y con qué recursos, la segunda. El 2011 tienen que echarlo en el saco del olvido, pues no hay dudas de que el “Llegó Papá” y el “Hacer lo que nunca se Hizo” llenaron su cometido. Pueden continuar con esos slogans, pero sabiendo que están gastando combustible en vano, haciendo campo y pista sin real competencia, ya que esas consignas dieron toda su espuma y todo su chocolate. Es más que evidente que se agotaron en sí mismas. No les ganarían un solo adepto ni les producirían ningún voto. Sin embargo, era previsible que en una campaña tan larga, la gente se cansara. Si no se realizan cambios de forma y fondo, pero más de fondo que de forma, las candidaturas podrían perder fluidez y alcance. Los seguidores no son problema, ya que por disciplina y adhesión consciente repetirán las fórmulas ensayadas. Las claques son las claques, y los aplausos no faltarán. Tampoco los ruidos, aunque sean pocas las nueces…

LOS DISTANTES.- ¿Cómo llegarán Danilo Medina e Hipólito Mejía a los públicos distantes, a los votantes que serán decisivos en las rondas finales del actual proceso de elecciones?  La creatividad ha sido escasa y la genialidad todavía no asoma. Los candidatos se mueven a fuerza de su espíritu de lucha o porque existe el torneo y no queda más alternativa que echar adelante con más voluntad que emoción. Mejía tiene mucho desde el principio, pero no se acepta que suficiente como insiste en convencer su campaña. Si absorbió todo el partido, que no todo su entusiasmo, y tiene a su favor el disgusto de la gente con la presente gestión ¿dónde podría encontrar lo que le falta para asegurar una victoria indudable, para dar el llamado tiro de gracia? De buscar, se busca, y el que busca, halla. Ahora, tiene en contra que todas las opiniones apuntan hacia adentro y no hacia fuera. Que se cree que lo que le falta lo tiene Miguel Vargas, y no tanto por la cantidad, sino por la calidad estratégica. Entreviendo la  posibilidad perversa de hacer causa común con el enemigo…

LA PAUTA.- La verdad que ese problema, si fuera el decisivo, no lo sería tanto si Hipólito Mejía recogiera las cartas y volviera a barajarlas. Si reconociera que la soberbia, o tal vez la falta de información, no le permitió ver ñen su momento– aspectos políticos que ahora, al decantarse la campaña, resultan cruciales. Miguel Vargas hace falta, hasta para perder. ¿Cómo podría volverse atrás y arrancar de cero en el partido? Oh, sencillo. Como dicen en los barrios, dándole la boca al vecino: Aceptando su liderazgo y ayudando a que se mantenga incólume. Incluso, haciendo el reparto que impone la ley interna del partido. Que se le reconozca a Vargas su porcentaje, que se le otorgue su cuota de poder para que sea él quien la distribuya entre su gente. Eso era lo que se imponía desde el principio, pero los rencores que se originaron en la convención, o el espíritu de garata de los perredeístas, nubló la mente y ninguno de los bandos pensó con acierto y racionalidad. Si se quiere, el gobierno traza la pauta. Le dio a Vargas su parte en las Altas Cortes y él está contento y anduvo confiado. Ni más ni menos…

¿DÓNDE?.-  ¿Cómo podrá Danilo Medina conservar lo que tiene o acrecentarlo en la etapa semifinal de la campaña? ¿Buscar hacia fuera o dejar hacer a los de adentro? La verdad que su panorama luce más auspicioso, pero su temperamento lo traiciona e impide que las fuerzas internas que apoyan su candidatura desarrollen todo su potencial. Qué si Leonel Fernández, qué si Margarita Cedeño. Lo de la Primera Dama se dejó adormecer, sin que haya una explicación, obligándola a arrancar de nuevo y que se perdiera el entusiasmo inicial que era bueno por espontáneo. Lo del Presidente parece ir por la misma senda, aun cuando éste hizo los entrenamientos de lugar durante las Navidades. El reparto de cajas lo devolvió a la calle y la respuesta de la gente no fue de rechazo. Se puede criticar ese clientelismo o censurar que se abuse de la miseria de los estratos bajos de la población, pero igual hay que reconocer que esa simpatía, si dura, puede ser decisiva. ¿Es Fernández un activo o un pasivo de campaña? Si Medina decidió cargar con el gobierno, que cargue con lo malo, pero también con lo bueno..