SANTO DOMINGO. Con el presidente Leonel Fernández y su esposa Margarita Cedeño, fuera del escenario político, los seis precandidatos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) deberán emplearse a fondo para tratar de endorsarse a los seguidores de la pareja presidencial y ganar la nominación por la organización rumbo al 2012.

Hasta ahora todos los cañones enfilan a que Danilo Medina sería el candidato presidencial del PLD, dado a que además de encabezar las encuestas, tiene una sólida estructura política producto de su participación en las elecciones presidenciales del 2000. A ello se suma que cuenta con un amplio respaldo a lo interno de su partido, integrado por senadores, diputados, alcaldes y varios funcionarios que fortalecen su proyecto político.

En el caso del vicepresidente Rafael Alburquerque, a pesar de que asegurar que va «cabeza con cabeza» con Medina y fijar su campaña en que después del «uno va el dos», su proyecto político todavía no termina de despegar y le hace falta un mayor empuje tanto a lo interno como a lo externo del PLD.

Otro de los contendores es José Tomás Pérez, con experiencia en campañas internas, pues participó como precandidato en el 2008, renunciando a sus aspiraciones posteriormente para respaldar al presidente Fernández. Sin embargo, no refleja mucho arrastre y de acuerdo a los muestreos de firmas encuestadoras, se mantiene sin superar el 10% de la simpatía a lo interno del PLD. En la línea de combate también está Francisco Domínguez Brito, dirigente peledeísta que se destacó en sus funciones como fiscal del Distrito Nacional, procurador general de la República y senador por su provincia Santiago. Pese a su aceptación en la región del Cibao no ha podido ganar mucho campo en la plaza del Gran Santo Domingo, colocándolo en desventaja ante los demás competidores.

Las posiciones más difíciles hasta el momento las presentan los aspirantes Franklin Almeyda Rancier y Radhamés Segura, quienes carecen de arrastre interno, sus plataformas políticas no han mostrado fortaleza y se han manejado con timidez en la campaña.