CIUDAD DE MÉXICO, 4 de septiembre.-En octubre de 2009, el secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galván Galván, le dio a conocer a Dennis Blair, ex secretario de la Defensa de Estados Unidos, hoy director de Inteligencia Nacional, que la Sedena tenía un grupo de agentes en diez o 15 zonas donde operaba Joaquín El Chapo Guzmán para obtener información sobre sus movimientos y así lograr su captura.

Lo anterior lo revela un cable divulgado por WikiLeaks, escrito por Carlos Pascual, entonces embajador de Estados Unidos en México, el 26 de octubre de 2009, donde el diplomático estadunidense también señala que Galván “habló —en la reunión con Blair — de su desconfianza hacia otros elementos de seguridad del gobierno de México”.

El titular de la Sedena le confió a Blair que las operaciones conjuntas que había realizado con otras agencias de seguridad “son un reto, porque las filtraciones de los planes por parte de funcionarios corruptos han puesto en riesgo tales esfuerzos”.

Le expuso que mejorar los estándares de desempeño de las policías locales y estatales sería un proceso largo, además de ser un gran reto.

De acuerdo con el cable redactado por Pascual, durante la reunión con Blair, Galván buscaba la cooperación del gobierno estadunidense para fortalecer la capacidad de la Sedena en el enfrentamiento con los cárteles del narcotráfico.

Sin embargo, era claro que trataría de mantener “las acciones militares dentro de sus propios canales, en lugar de trabajar junto con las demás agencias de seguridad de México”.

El general mexicano le dijo a su contraparte que estaba muy interesado en elevar el nivel de cooperación con Estados Unidos, “particularmente a la luz de ‘la nueva autoridad’ que tenía su institución como responsable de capturar a blancos de alto nivel, lo que incluía a dos miembros de Los Zetas y a Joaquín El Chapo Guzmán Loera”.

La forma en la que Blair inició la conversación con Galván Galván y otros miembros de alto rango dentro de la Sedena fue “reconocer los retos que el Ejército confrontaba al pelear una guerra, en este caso en su propio país” y después le preguntó al general mexicano cuál era la estrategia para lograr que en un futuro el combate al narcotráfico estuviera en manos de las autoridades civiles y no del Ejército.

En respuesta, “Galván dijo que no veía un fin próximo al despliegue de las Fuerzas Armadas. Indicó que el esfuerzo era difícil para el Ejército, en parte debido a la percepción de que carecen del marco legal que sustente tales acciones.

“Comentó que la Sedena estaba trabajando con el Congreso para aprobar una legislación que atendiera ese asunto.”

En la reunión, el general Galván incluso le mencionó a Blair que el artículo 29 de la Constitución mexicana, referente a un “estado de excepción” en algunas áreas del país podría proveerle al Ejército de la base legal que requería.

También le manifestó que la Sedena “corre el riesgo de perder prestigio público y ser criticada por temas de derechos humanos si su mandato se extiende, pero él —Galván Galván— espera que el Ejército mantenga su rol actual durante los próximos siete o diez años”.

Frente a Blair, Galván sugirió la idea de que si había un aumento en la asistencia estadunidense en materia de inteligencia, el periodo de siete a diez años podría acortarse, “y también aplaudió los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos para detener el tráfico de armas hacia México”.

En esa misma
reunión, Galván Galván le dio a conocer a Blair que la primera fase para detener a El Chapo, la que consistía en colocar a personal en campo para juntar información, “casi había finalizado”, pero no había sido fácil, pues “El Chapo tiene el apoyo de una enorme red de informantes y
círculos de seguridad compuestos por 300 hombres, lo que hace muy difíciles las operaciones de captura”.

Le explicó, además, que la segunda fase de la captura consistiría en colocar a un “círculo de tropas” en la zona donde operaba El Chapo, acción que esperaba ejecutar “en breve”, y la tercera fase sería la captura del mismo.

Blair le dijo entonces a Galván Galván que mejorar la capacidad de inteligencia de sus tropas de campo mejoraría su habilidad para ejecutar operaciones más rápidas.

Los nexos de Guzmán Loera

Cada vez más frecuentemente aparecen nuevos vínculos del cártel de Sinaloa, comandado por El Chapo, en diversas regiones del mundo, como han dado cuenta los medios informativos:

-Esta misma semana, un reportaje televisivo develó las ligas de El Chapo Guzmán con altos funcionarios de Bolivia, lo cual fue desmentido por el vicepresidente, Álvaro García Linera, y el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti.

-También, a mediados de agosto, la policía de Colombia capturó a una presunta socia de El Chapo, acusada de lavar dinero para el cártel de Sinaloa.

-Se trata de Dolly Cifuentes Villa, de 47 años, quien lavaba dinero mediante empresas de importaciones, con oficinas en Colombia, Panamá, México, Brasil y Estados Unidos, valuadas en más de 200 millones de dólares.

-Incluso, en el 5º Informe de Gobierno del presidente Calderón se refiere que, en un año, El Chapo fue afectado en su estructura logística con la captura de cinco colaboradores.

-Se trata de Manuel de Jesús Palma Morquecho, Macario, operador en Sonora; Martín Beltrán Coronel, El Águila, sucesor de Nacho Coronel, Raúl Sabori Cisneros, El Negro.

-También el prestanombres Antonio Valenzuela Aguilar, quien compraba buques para el tráfico de droga desde Sudamérica, y Reinaldo Sánchez Marroquín, para operaciones del cártel de Sinaloa en Centro y Sudamérica.

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