México, DF.- Sin la aventura poética de Pablo Neruda no habría literatura moderna en América Latina, al menos no la que conocemos, admiramos y sustentamos, afirma el intelectual mexicano Carlos Fuentes, en el apartado que dedicó al vate chileno en su libro “Personas”.

En el capítulo en el que describe su relación con el autor de “Confieso que he vivido”, a quien se recuerda este 12 de julio a 108 años de su nacimiento, Fuentes pone énfasis en que el enorme alcance de Neruda es asumir los riesgos de la impureza, la imperfección y la vanalidad, “para nombrar a nuestro mundo y conducirlo a las zonas salvajes de nuestro idioma olvidado”.

Neftalí Ricardo Reyes Basoalto fue el nombre de pila de Pablo Neruda, seudónimo que empleó en 1920 y adoptó de manera definitiva desde 1946. Nacido el 12 de julio de 1904 en Parral, Chile, se crió en la localidad de Temuco.

Su primera publicación fue el artículo “Entusiasmo y perseverancia, aparecido en el diario de Temuco “La Mañana”.

En 1950 recibe el Premio Internacional de la Paz. Dos años después es distinguido con otro premio, esta vez el Stalin de la Paz, en 1953. En 1958, Neruda publica “Estravagario”, libro que implica un cambio en su poesía, en cuanto que recupera el sentido del humor de algunos de sus primeros textos, supera el dramatismo, es mucho más lúdico y vuelve a reencontrarse con la vanguardia, incluso con el surrealismo.

Ya consolidado como uno de los poetas más grandes de la lengua y como una figura pública de relieve internacional, en 1962 es nombrado académico de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile.

En 1965 se le otorga el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Oxford, y un año después se casa con quien será su compañera el resto de la vida, Matilde Urrutia, tras 17 años de amor secreto.

En 1969 se le nombra miembro honorario de la Academia Norteamericana de Artes y Letras y Doctor Honoris Causa de la Universidad Católica de Chile.

El Partido Comunista de su país Chile lo designa precandidato para las elecciones presidenciales de septiembre del año siguiente, postulación que declina en favor de Salvador Allende. Ese año publica “Maremoto”, “La espada encendida” y “Las piedras de Chile”.

En 1971 viaja a Estocolmo a recibir el Premio Nobel de Literatura. A partir de abril de ese año representa al gobierno de la Unidad Popular en Francia como embajador. En 1972 recibe el Premio Lenin de la Paz.

Ese año regresa definitivamente a Chile y es aclamado por el pueblo chileno con un apoteósico homenaje en el Estadio Nacional de Santiago. En 1973, a raíz de las elecciones parlamentarias del mes de marzo, publica “Incitación al nixonicidio” y “Alabanza de la revolución”.

El 11 de septiembre de ese año derrocan a Salvador Allende y las casas de Neruda en Santiago y Valparaíso son destruidas por los militares; el poeta muere 12 días después, el 23 de septiembre de 1973