SAN JUAN, Puerto Rico.- La ola criminal que sufre Puerto Rico continuó tras la dimisión del jefe de la Policía el pasado fin de semana, en el que murieron doce personas; la Policía informó hoy que el largo fin de semana se cerró la noche del lunes con un asesinato y cuatro heridos como resultado de un tiroteo en la localidad de Loíza (costa norte), lo que eleva a 580 las muertes violentas en lo que va de año.

La cifra supone 99 más que las registradas en la misma fecha de 2010, un incremento insostenible de la violencia en las calles de la isla que provocó la dimisión del ya ex número uno de la Policía José Figueroa Sancha, el pasado sábado.

La salida de Figueroa Sancha fue precedida del anuncio de los datos de asesinatos de junio, que finalizó como el mes más sangriento de la historia criminal del país, con 101 muertes violentas.

El gobernador Luis Fortuño anunció durante la mañana del sábado la designación del coronel José Luis Rivera como superintendente interino de la Policía en sustitución de Figueroa Sancha, quien según el líder del Ejecutivo dispondrá ahora del tiempo suficiente para atender sus problemas de salud.

Prensa y analistas políticos subrayan hoy que el asunto de la salud fue una excusa del Ejecutivo y que la razón real de la salida de Figueroa Sancha es el incremento del número de asesinatos.

Otro de los posibles motivos que habrían provocado su salida es la demanda interpuesta por ciudadanos de la isla ante el Departamento de Justicia estadounidense por la supuesta violación de los derechos civiles en Puerto Rico a manos de la Policía durante el mandato de Figueroa Sancha.

La prensa recuerda que el Departamento de Justicia investiga esas supuestas violaciones de derechos civiles y que el Ejecutivo local trataría de detener las pesquisas en marcha en Washington.

El hecho más relevante relacionado con la violación de derechos civiles se produjo hace ahora un año, cuando la Policía reprimió con medios antidisturbios el intento de estudiantes y sindicalistas de acceder al Capitolio, la sede del Legislativo.

La carga policial y el uso de gases lacrimógenos fue considerada intolerable en Puerto Rico, país en el que a pesar de la altísima criminalidad la sociedad no está acostumbrada a los desórdenes públicos.

La oposición aprovechó la dimisión de Figueroa Sancha para denunciar la grave situación de seguridad que vive el país y predecir que su sustituto no será capaz de poner fin al problema de violencia que se vive en las calles de la ciudades puertorriqueñas.

El legislador del opositor Partido Popular Democrático (PPD) Héctor Ferrer dijo que la situación no cambiará con la salida de Figueroa Sancha y pidió la puesta en marcha de un plan social de integración.

Las muertes violentas del pasado fin de semana incluyen un asesinato en el distrito sanjuanero de Río Piedras, en el que perdieron la vida dos personas, de 34 y 29 años, en un tiroteo.

La Policía encontró en el lugar de los hechos restos de droga en un automóvil utilizado por los fallecidos, lo que indica que el móvil pudo estar relacionado con un ajuste de cuentas.

Gran parte de los asesinatos que cada día se producen en Puerto Rico son a causa de ajustes de cuentas entre bandas de criminales que luchan por el control de puntos de venta de droga por todo el país.

La Policía puso en marcha en diciembre de 2009 un operativo para desarticular las redes de venta de droga bautizado como «Golpe al punto», que hasta la fecha ha supuesto la eliminación de cerca de 300 puntos de comercialización de estupefacientes y el arresto de más de 1.000 personas.