Por Braian cordero
En política, hay una diferencia abismal entre administrar una ciudad y pastorear una estructura partidaria. El alcalde de Santo Domingo Este, Dioris Anselmo «Dio» Astacio, parece haber olvidado esta regla básica del manual de supervivencia del PRM. Sus aspiraciones de hacerse con la presidencia municipal del partido no solo se han topado con un muro, sino que se están disolviendo en el aire como sal y agua.
El escenario es casi poético en su ironía. Mientras Astacio se enfoca en hacer videos para mantenerce en tendencia y que todos tengan la percepción de que el es “el mesías”, en los pasillos de la alta dirigencia se cocinaba un plato que no estaba en su menú: el consenso.
El peso del «Status Quo»
La noticia de que posiblemente no hay convención y que la cúpula se inclina por la continuidad de Adán Peguero es un mensaje cifrado, pero contundente. Para las autoridades del PRM, el pragmatismo mata la ambición. Mantener a Peguero en la presidencia no es solo un acto de ratificación, es un movimiento de contención para evitar que el alcalde concentre un poder que, a ojos de muchos, aún no ha terminado de legitimar con resultados en la gestión municipal.
¿Un alcalde sin estructura?
Astacio busca el control del partido para blindar su futuro, pero ha subestimado la resiliencia de las bases y el valor de la veteranía de Adán Peguero y las demás autoridades del partido en SDE. Al posiblemente cerrar la puerta de la convención, se le cierra también el grifo de la influencia orgánica. Dio se queda con la banda municipal, sí, pero sin el sello del partido en el bolsillo; una posición que, en términos electorales, se parece mucho a caminar por la cuerda floja sin red de seguridad.
El análisis es frío: 1. El Consenso como guillotina: La eliminación de la convención anula la capacidad de movilización que Astacio pudo haber construido desde la alcaldía.
2. La Desconexión: Intentar asaltar la estructura partidaria tan temprano en su gestión ha sido interpretado como un exceso de voracidad política.
3. El Factor Adán: Peguero ha demostrado que, a pesar de los vientos en contra, conoce las costuras del PRM en Santo Domingo Este mejor que cualquier recién llegado al solio municipal y al prm.
El alcalde Astacio debería recordar que el municipio es un territorio, pero el partido es un sentimiento (y una nómina de afectos antiguos). Sus planes de hegemonía municipal se están desmoronado ante la realidad de una organización que prefiere la estabilidad conocida al experimento de un «superalcalde». Por ahora, Dio tendrá que conformarse con gobernar la ciudad, porque el partido sigue teniendo un dueño que no viste de diseñador, no ayanta haciendo bulto mediatico si no más bien, está pendiente a su base, a sus estructuras, a su gente…
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